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8 Destinos Otoñales de Excepción – Parte IV

Uno de los destinos más visitados y queridos de Andalucía, la Sierra de Cazorla Segura y Las Villas es el parque natural más extenso de la península Ibérica, con una superficie total de 209.920 hectáreas que cubren casi una quinta parte de la provincia de Jaén.

Reconociendo su excepcional importancia ecológica, la Unesco la designó Reserva de la Biosfera en 1983 y se creó el actual parque natural en 1989. Aunque a primera vista, el paisaje con el que nos encontramos inicialmente pueda parecer algo estéril y rocoso, la importancia botánica de la zona es incomparable pues alberga una quinta parte de las plantas vasculares de toda la península y es también hogar de 51 especies de mamíferos, 185 aves, 21 reptiles (incluyendo un lagarto endémico), 12 anfibios, 11 peces y 112 variedades de mariposas.

Dos de los ríos más importantes de la península Ibérica, el gran Río Guadalquivir y el Segura, nacen en la Sierra de Cazorla, entre parajes naturales de belleza única. Innumerables arroyos y riachuelos se desploman de manera torrencial desde las montañas, creando magníficas cascadas, como las del Salto de los Órganos y la Cascada de Linarejos. Encontramos también lagos y embalses salpicados por toda la Sierra, el mayor de ellos siendo el embalse de El Tranco, alimentado por el Guadalquivir y sus afluentes.

Como os podréis imaginar, la Sierra de Cazorla es el lugar ideal para los aficionados al senderismo y a todo tipo de deportes al aire libre: desde paseos a caballo, hasta ciclismo de montaña, pasando por piragüismo, pesca, parapente, alpinismo, escalada, espeleología, e incluso la recolección de setas.

Hay que recordar, sin embargo, que en la Sierra de Cazorla, el clima es muy cambiante. El parque recibe un promedio anual de 770 mm de lluvia, mientras que el intenso calor del verano provoca a menudo, espectaculares tormentas eléctricas que desafortunadamente, suelen dar lugar a grandes incendios forestales. La nieve y las heladas son frecuentes en invierno y las temperaturas bajo cero pueden continuar hasta finales de mayo.

Pero a pesar de los obstáculos que la naturaleza nos presenta, los que aman la montaña persisten. Es la perfecta combinación de colores de la Sierra, los paisajes ariscos, el tranquilo despertar de los bosques frondosos de pinos, los jabalís y ciervos salvajes que en ellos se esconden, el lienzo entre anaranjado y amarillo de las hojas de los árboles, y tantos otros elementos, que nos hacen regresar una y otra vez.
Y para rematar, la oportunidad de disfrutar de algunos de los más suculentos ingredientes de la gastronomía andaluza en cualquiera de los pueblos y aldeas que componen el parque como Cazorla, Hornos, La Iruela, Arroyo Frio, Vadillo, Peal de Becerro.

Te quedarás con ganas de regresar. Garantizado.

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